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PRESENTACIÓN
PROGRAMA
MESA REDONDA
"EL TORO BRAVO"
ENTREGA PREMIOS
"TROFEOS REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA"
EXPOSICIÓN TOROS VIVOS EN EL CASTILLO DE UTRERA
TOROS PLAZA DEL ALTOZANO
TOREROS Y AFICIONADOS
CONCIERTO BANDA V CENTENARIO PLAZA DEL ALTOZANO
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FUNDAMENTOS HISTÓRICOS
Aunque la historia comenzó mucho antes, pongamos nuestro punto de mira en la Reconquista. Los príncipes cristianos de la península mantuvieron incontables batallas con las regiones del sur, en las que el Islam resistía. Conquista tras conquista, las tropas castellanas fueron ganando tierra a los musulmanes. Y tras las victorias, las fiestas. La afición que algunos reyes castellanos tuvieron a la caza del toro salvaje, a caballo y con lanza, derivaría en una especie de deporte espectáculo en el que la nobleza imitaba aquellas cacerías ante la gente del pueblo: habían nacido las fiestas de toros y cañas que se iban a convertir en la primera diversión nacional. Los nobles se ejercitaban en la pista mientras el pueblo, como simple espectador, disfrutaba de la pericia de los caballeros, del lujo de sus ropajes y de la belleza de sus damas, que se exhibían desde los balcones y los palcos del recinto.

Así nació el antecedente más cercano de las actuales fiestas de toros. Aquel toreo caballeresco —precursor del posterior rejoneo— produjo con los años, y por la habilidad de los peones que ayudaban a sus caballeros, el toreo a pie. Es en ese momento cuando el pueblo se hace con el protagonismo de la fiesta y cuando ésta alcanza la popularidad que ha mantenido hasta hoy.
Todo esto, lo anterior y lo posterior, se vivió durante siglos en la Plaza del Altozano de Utrera, creada como coso taurino de la ciudad, al amparo de las primeras fiestas de la Virgen de Consolación, que ya alcanzaron gran fama a finales del siglo XVI.
El toreo de los peones, de los plebeyos, transmitía mayores emociones y gustaba más a las gentes del pueblo. Pero el toro que necesitaban esas nuevas suertes se encontraba muy raras veces en aquellas antiguas ganaderías extensivas. Había que inventar un toro que permitiera el lucimiento de los nuevos toreadores. Y fue en el siglo XVIII cuando los ganaderos españoles quisieron modelar al nuevo protagonista de la fiesta, el toro que exigían las novísimas suertes que estaba inventando el toreo a pie. Y de entre todos los ganaderos que en Castilla, Navarra y Andalucía buscaban la sangre apropiada, aquella que depurase las viejas maneras del toro salvaje, tres utreranos dieron con la fórmula del éxito: Vistahermosa, Cabrera y Vázquez. Tres toros distintos en actitudes y morfología, pero válidos para las nuevas exigencias de la fiesta.
La clave de aquel éxito fue la selección. Buscar las características deseadas en los sementales y en las madres, y desechar lo que no las tuviera. Así nació el toro moderno y, prácticamente con las mismas técnicas de selección, así sigue manteniéndose la raza del toro bravo de hoy en día que, como bien saben los entendidos (y como dijo Pedro Romero de Solís), “no es un animal salvaje sino, por el contrario, un producto cultural”.
Esta historia es la que vamos a festejar estos días en Utrera. La historia del toro bravo, tan unida a la historia de Consolación. La historia de tres ganaderos cuya sangre prevalece en la cabaña brava mundial. La historia de los tres encastes más importantes de la tauromaquia y la historia de los hombres de Utrera que supieron encontrar la fórmula y el equilibrio, que mantienen la sabiduría en la observación, fundamental en la selección y en la crianza del toro bravo.
Por ello estas charlas, estas exposiciones y este alboroto en la plaza antigua de Utrera. Allí, los nuevos hombres del toro de esta tierra, van a enseñarnos cuáles son las técnicas y las maneras del campo ganadero. En un sitio tan singular como el Altozano, Utrera y el mundo podrán ver lo que inventaron aquellos grandes ganaderos del XVIII: el oficio que siguen dominando los mayorales utreranos.
El campo en el Altozano. Los toros en su antiguo escenario.
La comisión del V Centenario de Consolación quiere agradecer a todos los ganaderos utreranos, a los matadores de toros de la tierra, a los picadores, a los banderilleros y a los chavales que sueñan con ser toreros, su entrega al proyecto que estamos celebrando. Gracias a ellos, el espectáculo y los secretos del campo van a verse públicamente, por vez primera en la historia, en la Plaza del Altozano de Utrera: el viejo coso de las grandes fiestas de Consolación.

Cartel "Toros en el V Centenario de Consolación"
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