Enrique Montoya
Enrique Montoya |
A su regreso a España, con actuaciones en Madrid y Barcelona, le proponen grabar un disco de canciones de Moradiellos, Olivan y Niño Ricardo, donde se incluye como relleno "Esperanza", a ritmo de cha-cha-chá, de cuyo disco, y precisamente por la canción "Esperanza", se vendieron más de 40.000 copias.
Se hacen cargo de su andadura artística Pulpón y Andivias y tras intervenir con Antonio Machín en gira por toda España, encabeza un espectáculo, aunque de efímera duración. Es, sin embargo, fi-gura estelar también, compartiendo cartelera con Macarena del Río, Gracia Montes y Carmen Jara, entre otras.
Rafael de León y el maestro Juan Solano le componen lo que sin duda sería su mayor éxito discográfico, "Señorita", si bien ya destacaban en su amplio repertorio, los tientos "Pena, tengo pena", la canción-bulería "Los faroles de Santa Ana", "La feria de Graná", "Coplillas de San Telmo", "Plegaria a Consolación" y tantos y tan-tos éxitos hasta llegar a sus "Coplas de mar y tierra" y "Marinerías" en homenaje a los poetas del 27. Es muy constante en su vida la devoción a Manuel Benítez Carrasco —fallecido en Noviembre de 1999— a quien recita y canta cuanto puede.
Qué gran artista Enrique y qué señor y, sobre todo, qué flamenco. Conocedor profundo de los hondos misterios del cante con especial devoción a la soleá, la siguirilla, los tientos, la bulería... Su mundo ha sido la canción, pero la canción, en sus labios, en su sentimiento, queda siempre impregnada de sabores solemnes del más depurado estilo flamenco.
El Potaje Gitano, dedicado a la memoria de Mercedes la Serneta, mostró a un Enrique Montoya maestro en el acompañamiento generoso y perfecto a los cantes de Juan Talega y de Antonio Mairena y capaz y profundo en el acompañamiento de su propio cante, un cante que destilaba pureza, eco y son de las entrañas mismas en
las que, sin duda, se fraguó siempre el buen cante.