CONCESIÓN DEL AÑO JUBILAR
Por Diego Pérez Ojeda / Rector del Santuario de Consolación

El Santo Padre, Benedicto XVI, con motivo del 500 aniversario de la llegada a Utrera de la Santísima Virgen de Consolación, ha concedido la gracia de un Año Jubilar al Santuario de la Virgen de Consolación.
El Año Jubilar se extenderá desde el 1 de enero de 2007 al 31 de diciembre del mismo año.
¿Qué es un tiempo jubilar?
Es una ocasión extraordinaria que el Señor nos ofrece para renovar nuestra vida cristiana y para dar testimonio de nuestra fe.
¿A qué nos invita nuestra Madre la Iglesia en este tiempo jubilar?
A experimentar el jubilo y la alegría de la conversión, a realizar, a través de la Santísima Virgen de Consolación, un encuentro con el Dios vivo, que en Jesucristo se ha manifestado y nos ha salvado. Los cristianos estamos llamados a confirmar en el mundo de hoy la fe en el Dios revelado.
A vivir más intensamente en comunidad, a trabajar para extender la iglesia del Señor y anunciar los valores del Reino de Dios.
A realizar en la propia vida personal y comunitaria el mandamiento nuevo de la caridad, por el que nos hacemos solidarios con las que sufren y compartimos nuestros bienes materiales y espirituales con los más necesitados.
El tiempo jubilar no es un acontecimiento mágico, sino que supone:
Examinar nuestra conciencia a la luz del evangelio. Los cristianos hemos de descubrir nuestra vida ante el Señor para que Él nos ayude a detectar nuestras debilidades y flaquezas y de este modo podamos transformarlas hacia el amor y el servicio.
Tener presente a la Virgen y su modelo de vida
Purificar la Memoria que pide a todos un acto de valentía y humildad para reconocer las faltas cometidas por quienes llevamos el nombre de cristianos.
¿Qué es la indulgencia?
Es la remisión del mal que causan nuestros pecados. Si la culpa de nuestros pecados se nos perdona mediante el sacramento de la confesión, el mal que produce nuestro pecado se mitiga con el don de la indulgencia.
Para beneficiarse de las indulgencias plenarias concedidas por el Sumo Pontífice para este tiempo es prioritario vivir el deseo de acercarse al Señor. Sentir su necesidad en nuestra vida y convertirnos a Él, cambiando todo lo que no es de Dios. Además se nos exige:
Celebrar el sacramento de la penitencia.
Participar en la celebración de la eucaristía y comulgar.
Hacer compromisos de conversión y de renovación, orar por las intenciones del Romano Pontífice y hacer obras de caridad.
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