La Eucaristía –sacramento instituido por el propio Jesucristo en la última Cena, mediante el cual, por las palabras que el sacerdote pronuncia en la misa, se convierten el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo–, es divino misterio que contiene en sí mismo todos los misterios y el más preciado tesoro de la fe del cristiano, pues si Cristo vive y actúa en los hombres por medio de ésta, a través de este sacramento se hace real y tangible y se nos da, junto con toda su corporeidad, su alma y divinidad.
En este sentido, debemos considerar la misa como la más elevada manifestación del culto cristiano.
El objetivo de esta Exposición es precisamente dar a conocer la importancia y significación que el culto eucarístico (en su doble acepción interna y externa) goza desde antiguo en Utrera, y lo hacemos en un momento tan señalado como éste en que la ciudad celebra el Jubileo y el V Centenario de la llegada de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Consolación, y metidos ya en la festividad del Corpus Christi. Influenciado por esto último, se ha pensado en mostrar los contenidos fundamentalmente a través de una serie de “altares” que con el mismo sentido efímero y simbólico, emulen los que podremos contemplar en los próximos días. Deseamos que de ellos no sólo se valore el extraordinario acervo artístico que los componen y que, lejos de quedar eclipsados por el mismo, se profundice sobre todo en el mensaje catequístico que encierra cada una de estas obras, para que de esta forma salga acrecentada la devoción al Santísimo Sacramento.
Interior de la exposición
LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO
Erigida por los padres jesuitas en 1645, formaba parte de un complejo arquitectónico más amplio que, bajo el genérico nombre de San José, integraba iglesia, sacristía, residencia y colegio.
Sabemos que en la construcción de este grandioso conjunto se emplearon más de seis años y medio, y que finalmente, el templo fue bendecido el 16 de marzo de 1652. Poco más de un siglo permanecieron los seguidores de San Ignacio de Loyola en esta casona utrerana, pues cumpliendo con el real decreto de Carlos III, se vieron obligados a abandonarla el 4 de abril de 1767.
Tras dos décadas de dejación, el edificio fue habitado por los franciscanos, que dejaron su inevitable huella en el inmueble, cambiando incluso su denominación por la de San Francisco El Nuevo.
Reducida la congregación a comienzos del siglo XIX, se vio afectada por la exclaustración de 1835, respetándose sólo la iglesia, que se mantuvo prácticamente cerrada hasta que a primeros del pasado siglo la ocupara la Hermandad de la Vera-Cruz.
Desde un punto de vista artístico: La nave del templo se cubre con bóveda de cañón a excepción de la capilla mayor, coronada por una gran cúpula semiesférica, sin tambor ni linterna, a la que prestan profundidad unas hermosas pinturas del “Triunfo de la Compañía de Jesús” (cuya iluminación estrenamos gracias al patrocinio de la firma utrerana Loal). No menos interesantes resultan los altares tardobarrocos, cuya imaginería acusa la influencia del artista Pedro Duque Cornejo como se advierte en el Retablo Mayor y en el dedicado a San Diego de Alcalá, construido de limosna en 1748 para cobijo de tan sublime talla.
Este importante legado se ha visto incrementado con el aporte artístico de la cofradía de nazarenos: La imagen de Ntro. Padre Jesús atado a la columna (último tercio del siglo XVII), es de autor desconocido, aunque acusa la inevitable herencia del taller familiar de Pedro Roldán.
Nuestra Señora de los Dolores es obra de Castillo Lastrucci en 1923, restaurada por Sebastián Santos. Ambas expuestas al culto en la sacristía y cuya visita recomendamos, se ven rodeadas por la rica orfebrería de Villarreal, y los bordados del paso de la Virgen. Entre los que merecen destacar el palio, verdadera joya salida de las manos de las hermanas Antunez en 1892; y el manto, de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, de 1923.
Mientras que la imagen que representa el sepulcro de Ntro. Señor Jesucristo, obra de Manuel Martín Nieto del año 2002, con la magnífica urna de carey del siglo XVIII, se muestra en la Sala (Altar Nº I dedicado a la Resurrección).
El comisario de este evento, Francisco Javier Mena Villalba, explica pormenorizadamente
los
contenidos de esta exposición eucarística
Los contenidos
LA RESURRECCIÓN
En el preámbulo inicial de la exposición se muestran dos cuadros del siglo XVIII, de gran formato, relacionados con la eucaristía: “La Última Cena“ y “Cristo como cáliz de la nueva alianza”, reflejan cómo Jesús acepta del Padre con humildad el terrible holocausto de la Pasión para redimir con su sangre los pecados de los hombres.
A continuación, una antigua fotografía del desaparecido Monumento Eucarístico de Santiago y la presencia del tenebrario de Santa María nos recuerdan la espectacularidad que alcanzaron los oficios de Semana Santa.
I Altar: La Resurrección
Muerto el hijo de Dios y depositado el cuerpo en el sepulcro -recreado a través del Yacente de la Hermandad del Santo Entierro-, al tercer día, como había anunciado, resucitó. Su victoria sobre la muerte es garantía de salvación para la humanidad, pues no debemos olvidar que para el cristiano la muerte no es el final, sino el paso a la vida eterna.
Exposición Eucarística
LA IGLESIA TRIUNFANTE Y LA MISA - TRONO DE OCTAVAS
II Altar: La Iglesia Triunfante y La Misa
Antes de su ascensión a los cielos Jesucristo pasará algunas semanas con sus discípulos. En ese tiempo que conmemora la Pascua acabará de formar su iglesia, la sociedad en la que estará presente hasta el fin de los tiempos. Mientras que llega el esperado Reino de Dios, ésta ofrece a los creyentes los Sacramentos y la Fe, canales por los que los méritos derrochados por Cristo se aplican a las almas. A través de la Misa se rememoran estos hechos, de ahí el interés por aproximarnos al ritual de la ceremonia, así como a los elementos y los requisitos necesarios para la celebración litúrgica -mobiliario, objetos, ornamentos usados por los sacerdotes y las materias empleadas: agua, pan, vino, cera o incienso-.
III Altar: Trono de Octavas
En las grandes solemnidades solían instalarse en los templos mayores para manifestar al Santísimo Sacramento los denominados Trono de Octavas, que repiten con extremada suntuosidad los elementos de un gigantesco altar. Para esta ocasión y con la intención de presidir la exposición, se ha montado en su totalidad el correspondiente a la Parroquia de Santa María realizado en 1825 a modo de ostensorio, contiene el sagrario, las ráfagas o “sol” y la Corona como símbolo de Majestad. Éste se ve enriquecido con motivos decorativos alusivos a la eucaristía –uvas y espigas de trigo- y a la Resurrección de Jesús, entre los que cabe destacar el mítico Fénix que remata el conjunto.
LAS SACRAMENTALES - NIÑO JESÚS EUCARÍSTICO
IV Altar: Las Sacramentales
La preocupación por fomentar y elevar el esplendor del culto eucarístico ha sido objeto y razón de ser de algunas agrupaciones de fieles, como la Adoración Nocturna o las Hermandades Sacramentales de las parroquias que mantienen vivo su apostolado y el legado de la fe recibido.
De ellas destacamos especialmente a las segundas por su antigüedad y el arraigo de sus devociones.
En lo que se refiere al origen y antigüedad de las Sacramentales locales, si bien no se conoce con exactitud la fecha de sus fundaciones, al menos consta que obtuvieron el Beneplácito del Papa Paulo III en 1541 la de Santa María y 1546 Santiago. Ambas también reconocen su estrecha vinculación con la fundada en Roma en el año de 1501 en el templo de San Lorenzo in Damaso y con la divulgación posterior que de la misma hizo en España doña Teresa Enríquez, duquesa de Maqueda.
De las devociones, la principal del instituto es el culto público con la eucaristía, especialmente cuando sale a darse a los enfermos o en procesión en la festividad del Corpus Christi (efeméride en la cual la iglesia celebra oficialmente la presencia de Cristo el Señor en la Eucaristía). Para estas prácticas cultuales, las Sacramentales hacen uso de extraordinarios enseres como palios, faroles, varas, guiones, estandartes...
V Altar: Niño Jesús Eucarístico
Relacionado también con la fiesta del Corpus, y con una de las devociones más entrañable de las Sacramentales, se encuentran las hermosas imágenes de Jesús Niño portando el cáliz que forman parte de los cortejos procesionales.
En estas tallas el imaginero, partiendo de conocidos modelos iconográficos, refleja la inocencia infantil y la serenidad profunda del Niño-Dios.
LA INMACULADA - CUSTODIAS Y VITRINAS
VI Altar: La Inmaculada
El último altar, como no podía ser de otra forma, está dedicado a la Virgen, dado su profundo arraigo popular, el fervor mariano se perpetúa como una constante histórica en la vida religiosa utrerana.
Para exaltar la misma hemos entronizado la delicada Inmaculada de la Sacramental de Santiago, obra de comienzos del siglo XIX del imaginero José Tiburcio González, en el Trono que tanta veces la ha contenido, obra del platero Miguel Palomino Sánchez, de 1823.
En la nave: Custodias y vitrinas
El esplendor y grandeza del culto eucarístico, y sobre todo de la celebración de la fiesta del Corpus en Utrera, son bien conocidas y se evidencia fácilmente con la cantidad, variedad y calidad de las piezas expuestas, de las cuales destacamos ahora las custodias procesionales: la de Santa María, soberbia obra barroca es resultado de la intervención desde 1682 a 1748, de diferentes artífices, entre otros de Laureano de Pina y Felipe Ponce; posee tres cuerpos decrecientes y remate coronado con la Fe. La de Santiago, de estilo neoclásico, es obra de los orfebres sevillanos Carrilla y Palomino, de 1853, de proporciones armoniosas y elegantes, muestra dos cuerpos circulares.
Se completa la exposición con tres vitrinas: La primera contiene un importante número de piezas de orfebrería de una elevada calidad artística de diferentes estilos y épocas (cáliz, ostensorios, portapaces, vinajeras...). La segunda, los ornamentosy vestiduras usados por los sacerdotes y oficiantes en la misa, con sus colores y simbolismo (casullas, dalmática, alba...). Y la tercera, documentos, algunos de ellos de un enorme valor estético como los libros de protocolos y reglas de las Sacramentales, otros sumamente interesantes como el manuscrito original del Miserere de Eslava de la Parroquia de Santiago o un curioso testimonio de época referente al Corpus de Santa María de 1887, en el cual los pasos no salieron porque los hombres contratados por el Ayuntamiento no podían con ellos, hecho que según el curioso cronista “ nunca había ocurrido hasta entonces en esta ciudad”.
Inauguración de la exposición 9 de junio de 2007
Imágenes para el recuerdo
LOS OFICIOS DE LA SEMANA SANTA
La Semana Santa o Semana Mayor ha sido siempre para el cristiano la semana de los grandes misterios, pues, en ella conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
En el pasado, los oficios se revestían de una especial solemnidad, para su celebración se instalaban en los templos mayores de Santa María y Santiago soberbios aparatos como los Monumentos Eucarísticos, cuyas arquitecturas se alzaban hasta alcanzar las nervaduras de la bóvedas. En esta fotografía, de Joaquín Giráldez Riarola, de hacia 1900, aparece captado en todo su esplendor el de Santiago.
EL CORPUS EN UTRERA
La importancia que las fiestas del Corpus Christi adquirieron en Utrera desde el siglo XVI son bien conocidas. En las celebraciones de las mismas, las Sacramentales han desempeñado un extraordinario papel preparando el fastuoso acontecimiento y manteniendo vivo el legado de antaño.
En la actualidad, la procesión oficial del Corpus corresponde a la iglesia de Santa María, a la que asisten el Consejo Local de Hermandades y cofradías, religiosos y autoridades.
Además de ella, salen procesiones eucarísticas en las parroquias de San José –el domingo anterior al de Santa María– y Santiago –domingo posterio–-, ésta última tradicionalmente denominada Corpus Chico.
En las fotografías, de nuevo de Joaquín Giráldez Riarola, se recogen los testimonios de su época con unas bellas instantáneas sobre el Corpus de Santa Maria, de hacia 1905, en el cual el Santísimo salió bajo palio prescindiendo de los habituales pasos del Niño Jesús, la Virgen del Dulce Nombre y la hermosa custodia de plata. Y otra curiosa imagen del de Santiago, quizás algo más antigua, de 1900, en la que se muestra el interés que infundía la fotografía y el conocido artista, que logró incluso la pose del público y la curiosa disposición de los pasos en la calle de la Plaza para que la cámara pudiera captar la mayor parte del cortejo..
FICHA TÉCNICA
Coordinador general: Salvador de Quinta Garrobo.
Comisario de la exposición y textos: Francisco Javier Mena Villalba.
Montaje: Sebastián Martínez Zayas y Consolación Troya Pérez.
Fotografía, diseño y maquetación (libreto en papel): Pepe Florido.
Seguridad: SEGUR IBERICA.
Colaboran:
Rvdo. P. Diego Pérez Ojeda, Párroco de Santa María.
Rvdo. P. Manuel Cano Castellano, Párroco de Santiago.
Rvdo. P. Francisco Navarro Díaz, Cabildo de la Catedral de Sevilla.
Rvdo: P. José Carmelo Pulido Morales, director del Colegio Salesiano.
José Giráldez Sousa
Patronato del Hospital de la Santa Resurrección.
Madres Carmelitas.
Hermandad Sacramental de Santa María.
Hermandad Sacramental de Santiago.
Hermandad de la Veracruz y Santo Entierro.
ORGANIZA:
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE UTRERA
V CENTENARIO
DELEGACIÓN DE CULTURA
PATROCINA:
CAJASUR
Nuestro agradecimiento a todos los que han hecho posible esta muestra, especialmente a la Fundación CajaSur, las empresas Loal y Mafe Riego, y la Hermandad de la Santa Vera-Cruz y Santo Entierro.