|
He llegado hasta tí, Reina y Patrona,
Virgen bendita de Consolación,
a ceñir en tus sienes la corona
donde he puesto fundido el corazón.
El corazón de Utrera, mi Señora,
que hoy ensancha su alma de alegría
porque en esa corona, Madre mía,
va engarzado el amor con que te adora.
Dios te salve,
Virgen de Utrera,
vida, dulzura
y esperanza nuestra.
El pueblo rendido
te pide en su canto
estar protegido
por tu dulce manto |
Porque siendo así,
Virgen del Consuelo,
el camino es fácil
para ir al cielo.
En este día feliz, Madre, te imploro
que el pueblo entero se inunde en fervor,
para hacerse por Ti rico tesoro,
donde reine la paz con el amor.
Con el amor de todas las moradas
de esta Utrera, mi Virgen, que hoy entona,
al poner en tus sienes la corona,
un cantar con pureza de alborada.
|